Planear por año

Platicaba con una amiga acerca de la necesidad de planear y llevar un registro objetivo de metas que esperamos cumplir a un año. Mencionábamos cómo a veces nos cuesta trabajo distribuir las tareas en un plazo mayor al de un mes, lo que en muchas ocasiones genera una presión y un estrés innecesarios, bien porque perdemos la noción del tiempo y se amontonan hacia el vencimiento, o porque nos damos prisa en cumplirlas y nos queda mucho tiempo después de realizarlas, con lo que perdemos las oportunidades de actualizar o revisar las actividades pequeñas ya cumplidas.

En en ámbito de la productividad existe un consejo muy útil: divide una tarea grande en otras pequeñas. Existe otro: visualiza el trabajo “colocándolo” en el tiempo que tienes.

Es decir: se trata de acomodar los pasos que nos conducirán hasta la cima. No correr en exceso, no descansar en exceso.

Ejemplo de meta. Se agrega a la derecha del Planificador

Esto resulta de mucha ayuda para no sentir que la meta final es una carga pesada y que de pronto se nos viene encima una avalancha de pendientes que tenemos que cumplir, y quisiéramos sacarlos todos en una semana.

Ejemplo de uso

Por lo anterior, y en vista de que muchas personas aún preferimos tener algo sobre lo cual rayar (papel y lápiz), he creado este formato de Planificador anual, como complemento a la agenda que les presenté en la entrada anterior.

Pueden descargarla para su uso en PDF (tamaño oficio) desde este vínculo:

Planificador anual.

Mi agenda escolar

Tengo la costumbre de comprar cada año mi agenda impresa, porque me gusta usarla. De hecho, tengo un formato y marca preferidos. La de 2020 se quedó durante varios meses en blanco porque principalmente la uso para anotar compromisos o ideas durante reuniones de trabajo, y como la actividad me dejó en casa, se me facilitó mucho usar directamente el Google calendar, pues puedo tomar apuntes en el PC (siempre encendido) sin tener que sacar a cada rato libretas o lápices.

No me gusta poner peros a comprarla, mas el precio, este año, no lo valió. Y aunque aún faltan unos meses para terminar el año, hubo una circunstancia que cambió mis planes respecto a este asunto, les cuento:

Portadilla de la agenda
  1. Por deberes del trabajo instalé InDesign para la maquetación de un libro. Hacía como diez años que no trabajaba con este programa, así que los primeros días –incluso me resistía– se trató de volver a aprender.
  2. Por supuesto, cada acción se me hacía cuesta arriba (agregar páginas, mostrar/ocultar los márgenes, insertar pies de foto/página, etc.).
  3. Casi me arrepentía de haber asumido el compromiso. Pero, ¿acaso ese lindo software, que tantas satisfacciones sabe dar, me iba a vencer en la acometida?
  4. Me puse a aprender de nuevo, tanto con el método de ensayo y error como con tutoriales de calidad en YouTube. De hecho, encontré a un experto y didáctico profesor, certificado como instructor por Adobe.
  5. Logré terminar la tarea con una enorme satisfacción de mi parte.

Volviendo al tema de la agenda: el viernes de la semana pasada, ya con cierta relajación, me puse a aprender sobre el uso de algunos scripts que existen en ese mismo programa. Consisten en líneas de código que se incorporan a InDesign, elaboradas por algunos usuarios, para la realización automática de tareas específicas. Descubriendo un script que sirve para elaborar calendarios, se me ocurrió la idea de elaborar mi propia agenda para el próximo año. Muy personalizada, a mi gusto.

Página 2 de la sección mes de septiembre

El tamaño que normalmente uso es el de bolsillo, pero durante los primeros meses de la cuarentena me acabé mi libreta, que es un poco más grande, escribiendo poesía. Así es de que decidí probar el formato A5 para esta pequeña aventura. Por otro lado, el resto de las personas prefieren algo no tan pequeño, y con el afán de compartirles el trabajo, cedí en este aspecto.

Al grano:

Hoy terminé mi agenda. ¿En qué consistió el trabajo?

  1. En la elaboración de 3 tipos de secciones:
  • Vista anual
  • Vista semestral
  • Panorama mensual
  • Semanas

En cada una de éstas existe espacio para hacer apuntes personales. Decidí que incluyera cuestiones que normalmente se dejan de lado, como el registro del ahorro, bibliografía a tener en cuenta durante el mes y un área para una planificación concisa del curso a impartir, en el caso de tener profesión de maestro.

2. Incluí una efemérides por mes, evitando que tuvieran ciertas características: fechas mil veces mentadas, muertes ni nacimientos (¿saber eso: en qué alimenta la vida de las sociedades?), sucesos de derrota o inicio de guerras, enaltecimiento excesivo de personajes de la historia.

3. Creación de páginas maestras (un par de ellas por cada sección). De tal manera que ahí se diagraman las columnas, líneas base, cuadrículas, etc. Elegí una tipografía sencilla y clásica a la vez.

4. Solicité a una amiga su retroalimentación constante. Yo también revisé dos o tres veces la información de cada mes y de cada semana.

5. Búsqueda de imágenes con licencia Creative Commons para poder incluirlas sin riesgo de reclamo de derechos.

6. Elaboración de un texto de bienvenida y de una portada a color.

7. Tuve que dilucidar si la presentaba como propuesta a la escuela donde trabajo para que se convirtiera en un producto institucional. Debatí para mis adentros considerando pros (difusión) y contras (inclusión de logotipos, isotipos –o como se llamen– de instancias que nada tienen que ver con este trabajo, someterlo a modificación de mi expresión –en la redacción de las efemérides, por ejemplo–, tener que agregarle cuestiones discursivas, incluido un posible directorio). Decidí que fuera una “hija natural” y que como tal, corra.

8. Bautizarla. Ya abundan las “agendas escolares”, así es de que le puse el nombre de “agenda normalista” dado que la normal es el tipo de escuela donde trabajo.

9. Quise redactar esta entrada en el blog para ponerla a disposición de las personas interesadas. O, quizá, simplemente, para tener algo que narrar antes del inicio formal de cursos. (También me encuentro planificando mis clases que comienzan la próxima semana.)


Después de esta historia, aquí les coloco el link de descarga de la tal Agenda Normalista 2020-2021. Si la descargan, ojalá les guste y ojalá la usen. 

Se puede “anotar” desde un dispositivo móvil, a través de alguna app que permita trabajar los PDF de esta manera, o bien, lo que yo haré es imprimirla para tener el placer de hojearla y rayonearla como sólo los lápices de grafito pueden hacerlo.

Hipervínculo para descargarla desde mi Google Drive.

Y si quieren, invítenme un café.

Primer plazo

El miércoles, mi hija me notificó que fue aceptada en una universidad a cinco horas, en autobús, de nuestra casa.

Un primer paso de ese sueño, alcanzado.

Aprovechando que mi hijo aún dormía, pude llorar a gusto. No de tristeza, sino de cierta alegría por su logro: hace más de 18 años supe que llegaría este momento y lo celebro porque me toca confiar en mi propio trabajo de madre.

Decidir procrear y criar involucra tomar conciencia del cómo y del porqué. ¿Cuáles valores? ¿Qué ciudadanos? ¿Mirando hacia dónde?

Fue leer a Montessori para aprender a respetar los procesos de la infancia, de la niñez, tratar de comprender cómo enseñar sin ser tan directo: dejar a un lado los sermones y los discursos tautológicos: “esto tiene que ser así porque así es”. Y, con ellos, volver a aprender a leer, a observar, a hacer sumas. Descubrir sus primeras categorizaciones aun infantes. Cuando la dificultad de los temas me impidió alcanzar una interacción verdaderamente didáctica, fue buscar apoyo externo, más allá de los maestros de la escuela.

Han sido 18 años de tocar los asuntos peliagudos de la vida a veces de soslayo para indagar sus perspectivas, sus opiniones y suscitar el diálogo intencionado pero no autoritario.

Con base en lo poco que uno sabe y lo que se puede llegar a reflexionar, educar a los hijos implica la sensibilidad para saber hasta dónde se puede reprender sin dañar sus almas en construcción. Implica profundizar en el autoconocimiento para evitar cualquier tipo de herida emocional –por supuesto, excluir el castigo físico–, a modo de salvaguardar los seres sagrados que tenemos a nuestro cargo por un lapso limitado. Se trata de cuidar “la plantita” hasta que los tallos son más o menos rígidos y comienzan a asomar las flores.

Respetar la integridad de los seres humanos que hemos decidido encausar trae consigo desentenderse de prejuicios; evitar orillarlos, con chantajes emocionales, a sentir miedo o lástima disfrazados de amor. Involucra respetar y entender sus decisiones y no prometer nada en su lugar ante ninguna instancia, ni siquiera “sagrada”. Abarca, también, muchas veces hacer caso omiso de lo que familiares y amigos dicen que debe ser educar a los hijos, y en vez de ello, aplicar criterio en busca de objetividad.

Importa también, en aras de este cuidado a su salud emocional, dejarlos fuera de los sufrimientos o penurias que como adultos pasamos: en la medida de lo posible, enajenar nuestra ira, nuestros miedos, nuestras depresiones, de su mirada. En cambio, invitarlos a soñar, a disfrutar las cosas materiales y el desarrollo de sus habilidades. Inculcarles el cuidado de sí mismos. Por ejemplo, de modo informal, a veces les digo: “ya tú sabes lo que haces con tu cuerpo, yo por eso te traje sano y completo”.

Ha sido presenciar el nacimiento de su autonomía como estudiante, de su autodisciplina amorosa, de su descubrimiento y consecuente afición por las ciencias, tanto exactas como biológicas y humanísticas. Lo mismo podría decir ahora mismo que cambia de carrera porque en realidad todo le gusta. Un espíritu renacentista, digamos. En un caso de estudio, quizá sería ejemplo del sujeto que logra “aprender a aprender”.

Ahora ella otea el horizonte para soltar el barandal y andar los pasos propios, lo cual también ocurrirá, si por angas o por mangas, decide estudiar en la universidad local. Lo que su propia brújula le indique hará y en este caso será “re”bienvenida.

Mis hijos son, sin duda, los proyectos más delicados de mi vida: mi Galatea.

Hijos míos: vuelen, caminen o naden: ¡la aventura os aguarda!